el darwinismo
martes, 17 de mayo de 2011
Embrujo de novia
Olvido de yo en el tú, recuerdo de tú en mí.
Sólo los dos, universo infinito de amor y placer.
Seré para tí el príncipe azul de tus cuentos de niña;
Serás para mí prolongación de mí mismo
en el regazo tibio de una montaña erguida.
Seré viento que ágil disperse tus doradas palabras.
Seré vida en tu noche y luz en tu silencio.
Seré todo yo en tí, fuente de juventud eterna
Que perpetúe tu risa en mis labios.
Tú y yo en el embrujo inmortal de la mirada
de tu cuerpo en el mío juntos por toda la eternidad.
Sólo los dos, universo infinito de amor y placer.
Seré para tí el príncipe azul de tus cuentos de niña;
Serás para mí prolongación de mí mismo
en el regazo tibio de una montaña erguida.
Seré viento que ágil disperse tus doradas palabras.
Seré vida en tu noche y luz en tu silencio.
Seré todo yo en tí, fuente de juventud eterna
Que perpetúe tu risa en mis labios.
Tú y yo en el embrujo inmortal de la mirada
de tu cuerpo en el mío juntos por toda la eternidad.
Los Labios Besar
De los labios dormidos
del nuestro besar,
de los besos que nos dimos
por nuestro cantar.
De esos labios adormecidos
dá paso a la felicidad;
de mi silueta parpadear;
de un beso voraz besar.
De esos que nos dimos
son inconfundidos
de la frente besar
de mi labios desangran;
besos a besos,
besos tan perversos;
pero de no ser de esos
los labios no pudieran besar.
De los labios dormidos
del nuestro besar,
de los besos que nos dimos
por nuestro cantar.
De esos labios adormecidos
dá paso a la felicidad;
de mi silueta parpadear;
de un beso voraz besar.
De esos que nos dimos
son inconfundidos
de la frente besar
de mi labios desangran;
besos a besos,
besos tan perversos;
pero de no ser de esos
los labios no pudieran besar.
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